sábado, 16 de febrero de 2008

Anécdotas que contar.


Recuerdo que una de las primeras anécdotas que tuve con mi escarabajo fue quedarme sin gasolina.
Lo que ocurrió fue que un día decidimos salir a dar una vuelta mi padre y yo en mi recién comprado cochecito.
Hicimos un recorrido largo, si no recuerdo mal, llegamos a Valleseco y de ahí a Firgas para luego bajar por Arucas. Lo cierto es que de regreso a casa, mi padre comenta: ¡Fíjate! no se ha movido la aguja del marcador de gasolina para nada. ¡Si este coche gasta menos que un mechero! Fue decir eso y en la siguiente curva nos quedamos tirados. Ja, ja, ja y....¿a quién le tocó ir a buscar gasolina? A mí, por supuesto. Menos mal que acabábamos de pasar una gasolinera, bueno.... 2 kilómetros de pateo garrafa en mano.
Total, que al final y gracias a esto nos dimos cuenta de que el marcador de gasolina estaba mal. Ya me extrañaba a mí que con la fama que tienen los vw escarabajo de "chupópteros", este no gastara nada.

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