jueves, 15 de mayo de 2008

Desventuras.


En alguna ocasión os he contado alguna aventurilla que he vivido con mi “Herbie”, pero no creáis que todo han sido buenos ratos.
Uno de los días que peor lo pasé fue cuando tuve que hacer una visita a un ganadero para que me firmara unos papeles. Sucedió como no podía ser menos en La Palma, no por nada, sino porque en esta isla pasaron algunas cosillas más que ya os contaré.
Todo iba bien hasta que se puso a llover y me cogió de camino hacia la explotación. Cuando llegué al sitio, atravesé un camino de grava y cuando este terminó comenzó uno de tierra negra, que todavía no sé si era tierra, arena o picón. Lo cierto es que tomo una pequeña curva para luego iniciar una bajada y de repente noto plafff!!! Y el coche se hunde de un lado. Bueno, casi me da un infarto, me bajo de mi escarabajo temiendo lo peor y lo que ví es que una de las ruedas traseras se me había hundido porque la tierra había cedido???? Yo temblaba, las fatigas me iban y venían. Intenté sacar el coche dando marcha atrás y nada. Comencé a tocar la pita a ver si alguien de las casas cercanas aparecía y nada. Pensé, qué hago??? Pues lo único que se me ocurrió aprovechando la pendiente fue dejar caer el coche hasta el final. Y funcionó!!!
Pero, ahora el problema estaba en cómo salía de allí. Cuando por fin apareció el ganadero, yo estaba tan nerviosa que lo único que acerté a decirle fue ¿es suya esa ranchera? Pues prepárase porque va tener que remolcar mi coche cuesta arriba porque aquí no se queda.
El hombre intentó tranquilizarme diciéndome: No creo que haga falta porque esos coches tienen muy buena fama en cuanto a salir de sitios difíciles y seguro que no tiene problema en subir.
Yo empecé a darle vueltas al tema de la pendiente y me dije si subo despacio, puede ser que vuelva a ceder la tierra y me quede atascada de nuevo, así que lo mejor será subir a todo trapo.
Lo cierto es que me subí al coche, me sitúe a la altura de la pendiente, respiré hondo, metí primera y acelerador a fondo ¡Ay mamá! El coche se mecía a un lado y a otro, pero no se atascó. Menuda descarga de adrenalina!!! Cuando llegué arriba, el ganadero me saludaba emocionado. Uff! Menos mal, qué mal trago.
Lo gracioso es que cuando se lo conté a una compañera veterinaria que visita con frecuencia a este ganadero, me dijo: Tu estás loca! Si yo tengo un Nissan Terrano y no lo bajo por ahí porque se me queda atascado. Qué fuerte!!! Si es que razón tiene mi madre de decir que soy muy atrevida, y tanto!!!

4 comentarios:

Piquillo dijo...

=)

Holas saludos desde chile, yo tmabién tengo mi VW-Escarabajo y se llama "Maguito".

Saludos !!!

Anónimo dijo...

Hola flor, en esta historia que cuentas se demuestra lo independientes y autosuficientes que son algunas mujeres, me atrevería a decir que la mayoría, jijijijiji. Desde luego que lo que no te pase a tí!!!!!
Bstos Fátima

Mónica dijo...

Me pongo en tu lugar y me suben los sudores. Vaya atrevimiento el tuyo!! Mi Renault Clio no sube ni por una pendiente alquitranada mojada, menos por la pendiente que cuentas. Mira qué es bueno tu Herbie!!
Por cierto...Cuando tengas un ratito pasa por mi blog que tengo un regalito para ti.

Un abrazo,

Mónica dijo...

Ya seeeee que no tienes mucho tiempo y que todavía no has publicado el otro premio. Pero ya estoy aquí con otro nuevo.
¡Ésto es así!!
Éste premia el esfuerzo y la dedicación, y en tu caso, te lo mereces.
Ya sabes lo que hay que hacer.
Hazme una visita!!

Un abrazo!